Victoria Martín

11350533_10206996895583325_7553468014076095684_nLo increíble

Si el amor llega a ser esto,

que se quede para siempre entre estas puertas

dudando entre la posibilidad de aguantarse la espera

o acostarse en los charcos de lluvia entre las veredas y los vientos.

Siento un pánico impreciso a quedarme sin aliento

y a no llegar a describirte todo lo que veo a través

de las cortinas de tus pestañas,

qué otra cosa necesito yo que no sea quedarme

media hora más así,

mirando a tus ojos y, qué ironía,

jamás creí que al perderme no me importaría si no hay retorno.

Que los mapas nunca me encuentren,

¡Que el futuro no se tome tan a pecho lo del olvido!

Es que veo las macetas pintadas, los árboles desteñidos,

el papel del chocolate, la postal, los cordones de Barracas,

si todo eso me recuerda a nuestras conversaciones

las calles de toda Buenos Aires me harán trizas.

¿Te imaginás que en todas las veredas algo te mencione?

¿Te das cuenta de lo absurdo que es adelantarse?

Tengo miedo de la sola desdicha de perderme una oportunidad,

muero por arrancarme de este sueño

donde te vas

agarrado de la mano con mi miedo,

donde me pedís que no te vuelva a saludar y algo

me duele entre las costillas y la garganta,

no sé si es tristeza pero sé que es inseguridad,

y duele.

Miedo de esconder una historia bajo la almohada

al no poder reconocerme en mis propias explicaciones,

es que no me siento yo

cuando te digo que mejor nos veamos otro día.

Es el deseo de tapar mis liquidaciones

y mis defectos

y mis angustias.

Mirá si te hacés parte de mí

y después no te puedo sacar,

ése es el terror a que me frene demasiado esperando

que contestes antes de las once,

es el temor de darme cuenta que

tu imagen se mete en las páginas de mi libro favorito,

de golpe en medio del té espero tu llamado

y estoy con mis amigos y algo tuyo me revuelve el ánimo.

Sí, creo que ya sos parte.

Se trata de esta estratagema tan absurda

tan perversa y tan extraña de la mente

que te está pidiendo que te alejes

mientras en el fondo aguardo a que te quedes sin aviso.

Andate pero no lo hagas, esa es la cuestión,

sin aviso se rebelan las cosas más hermosas

ante lo pautado, pero sin embargo es tan gratificante

saber que sos parte de este momento de mi vida

donde no hay que llegar a ningún lado,

porque dentro de mi alma

quiero quedarme en este viaje para siempre.

Si el amor es esto,

que deje de romperme la cabeza,

si me quiere fracturar que lo haga de una vez por todas

pero que me avise mientras tanto

cuánto falta para que se haga el imposible,

para que no se necesite que recordar el principio

porque el principio ya sea esto,

que todas las citas sean la primera

y que al despedirnos siempre sigamos con estas ganas

de volver a vernos, y sí,

aunque estés aquí quiero que te vayas y vuelvas a entrar,

este miedo me obliga a necesitar convencerme

de que vos no querés irte tampoco, otra vez empiezo, ¿ves?

Estoy tan hecha de insostenibles,

partes del pensamiento que no me dejan encontrar

dónde está el punto final, no lo veo,

he perdido la razón pero algo queda, hay algo detrás de esto.

¿Desde cuándo no me importa que el colectivo tarde?

Esta parada se volvió una de las mejores cosas,

los bancos mojados de las plazas, las palomas y las galletitas,

olvidarse de que nos olvidamos la campera y sí,

hace frío pero que no nos importe,

porque igual hay mucho tiempo para curarse.

Si el amor es, aunque yo le exija que sea más,

le permito que se explaye y no controle

ni el tiempo ni la hora,

qué me importa llegar tarde a casa este mayo.

No es de día ni es de noche,

los relojes se quedaron esperándonos y gracias,

que no nos limiten es tan perfecto,

pero escuchame, esto es lo que cuenta:

estas manos que se entrelazan con las mías

y sé que son las tuyas, están heladas y jamás creí

que el frío sería tan delicioso para el tacto.

Por más que algo me diga que esto tiene que ser mentira

que es increíble, que es loco lo que me pasa, que no me fíe,

sé que es indefinible pero es seguro:

esto está pasando y sé que es así,

es la posibilidad de lo increíble,

porque nunca se acaban las dudas pero tampoco

se mortifican las certezas,

nunca se deja vencer este impulso de ir a buscarte y

arrebatarte de todo rincón donde abunde el desconcierto,

si te sientes solo se aparta de mí toda compañía,

y poco a poco me va importando menos si me fío demasiado,

soy un poco más victoria desde que

lo que a vos te duele a mí me araña el alma,

y creo que aprendí a que seamos parte de lo mismo,

y no sé si eso se aprende pero noto que se disfruta.

Y mucho.

Porque eso es lo increíble:

que el amor exista a partir de esta parada

en la que se está dando todo como yo quería.

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