Muestra de Cine de Ascaso

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La Muestra de Cine más pequeña del mundo bajo las estrellas del Pirineo Aragonés

¿cómo y cuándo comienza el cine en Ascaso?

Las noches de invierno en el Pirineo, son largas. Si no te gusta mucho la tele, la solución es poner cine. En casa, con los amigos. Algunas gentes del cine pasaban por Casa Juez, la casa rural que llevamos Néstor y Miguel. En 2011, el crítico Javier Tolentino pasó por aquí y nos trajo algunas películas de cine muy de autor, el que más nos gusta. Como siempre invitamos a más amigos y amigas de la zona, pensamos que esas convocatorias se podían repetir con mayor amplitud, en verano. Tolentino viendo algunos lugares de Ascaso, esta aldea tan mágica, pensó en que si montábamos una gran carpa y se hablaba con alguna gran productora, con un gran equipo de sonido podíamos montar una gran muestra de cine. Nuestra respuesta es que si algo montábamos en Ascaso, sería como la aldea: lo más pequeño del mundo. Y lo que fue una manera humilde de pensar en lo que queríamos hacer, se convirtió en un éxito de marketing.

Pedimos a su propietario la pequeña era abandonada al norte del pueblo, tal vez el único espacio horizontal. La limpiamos, y en la borda (establo) de entrada -que estaba completamente en ruinas- montamos un pequeño bar, la taquilla y una zona para los coloquios. Invitamos a algunos directores españoles que conocíamos, con pelis que nos habían gustado mucho.

El 28 de agosto de 2012 proyectamos nuestro primer largometraje, “Sueños Colectivos”, un documental de Marco Potyomkin y Manuel Gómez. Teníamos un público de unas 30-40 personas. Como pantalla, una lona publicitaria dada la vuelta. Un pequeño proyector doméstico y un equipillo de sonido a todas luces insuficiente. A mitad de la película se desencadenó una tormenta brutal, llovía a cántaros tanto dentro como fuera de la borda. Pero previendo esa posibilidad, ya teníamos reservada la sala de la casa de cultura de Boltaña para el día siguiente. El resto del festival pasó con mucho frío, pero la gente no se desanimó y por Ascaso pararon gente de la talla de Luis Miñarro, Mikel Rueda, Itziar Aizpuru y JoseMari Goenaga. A pesar del enorme cansancio, nos tejó tan buen sabor de boca que, en septiembre ya estábamos preparando la segunda edición.

Una de las cosas que pensamos es que había que evitar el tema de la ruina. Una parte de la borda estaba completamente hundida y la otra, donde montábamos el bar y los coloquios, tenía el tejado en malísimas condiciones. El objetivo de nuestra Muestra no es sólo traer el cine que nos gusta. También recuperar la aldea. Dinero no teníamos para acometer aquella obra, así que en 2013 lanzamos una campaña de crowfounding. Eso nos dio aún mejor imagen ante la gente de la comarca y de todo Aragón. Ver que gente de todo el mundo ponía dinero para arreglar un pueblo perdido y que subían voluntarios a hacer aquellas obras nos abrió aún más las puertas de la prensa.

Añadimos un día más al festival. Mejoramos el equipo de sonido con un acuerdo con la gente de Millan, una de las casas de imagen y sonido de más solera de Zaragoza. El ayuntamiento ya nos tomó en serio y está vez ayudó mucho. El tiempo fue más cálido que el año anterior y logramos una media de aforo de unas 90 personas. Por los coloquios pasaron directores como Roberto Castón, actores como Josean Bengoetxea y Natalia Moya o políticos como Mónica Oltra. Además, en la ala pequeña de la borda que antiguamente estaba hundida, hicimos una pequeñita sala de cine que nos permitía proyectar cortos por la tarde o hacer una sesión matinal de cine de animación

Arreglado el tema de la borda. En 2014 hicimos un especial esfuerzo en mejorar las condiciones técnicas: Mejores pantallas, mejor sonido, un fantástico equipo de proyección colocado al fondo de la era y no entre los espectadores y tecnología blu-ray. Superamos la media de 110 asistentes y nos acompañaron la guionista Alicia Luna, el director David Valero o el actor Lorenzo Balducci.

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2º ¿Cómo definiríais el cine que proyectáis?

Nos gusta el cine pequeño. Nos gusta la artesanía. Y nos gusta el cine artesano, elaborado por autores que dejan su huella donde otros no buscan más que talonarios. Cine que es como Ascaso, una pequeña joya olvidada de los grandes circuitos comerciales.

Buscamos producciones de alta calidad aunque de bajo presupuesto. Películas que tienen el reconocimiento de los grandes festivales internacionales pero que las distribuidoras españolas piensan que no serán negocio para ellas. Cine español y europeo, independiente, que muy pocas veces se puede llegar a ver en salas más allá de Madrid o Barcelona.

Cine que tiene que ver con el entorno donde se proyecta, que muchas veces es la continuación de la propia película. Pensad que proyectamos en lo alto de una loma a 1000 metros de altitud y que desde su silla, el espectador no sólo observa la película, también la enorme sucesión de montañas y constelaciones que nos rodea. Un cine con calidad y con calidez. A la luz de la luna y de las estrellas de la noche pirenaica, cuando aún, a finales del verano, podemos disfrutar juntos del cine a la fresca, en pantalla grande bajo el limpio y estrellado cielo del Pirineo. Cinco días de cine y buen rollo. En el Pirineo, cada año, a finales de agosto, cuando en el lugar se celebraba la fiesta patronal. Desde martes a domingo, ofrecemos largometrajes en la era norte, cortos en la borda del cine y siempre, al acabar el día coloquios con la presencia de actores y/o directores con los que compartir su cine y su trabajo delante o detrás de las cámaras.  Ascaso no es un mercado. Todo lo contrario, queremos que sea un lugar de sosiego y relajación en torno al cine y sus autores.

* ¿a qué factores le dais más importancia a la hora de proyectar?

Ya os hemos dicho nuestra opción por un cine de autor y europeo, por el qué proyectamos. Pero también queremos cuidar mucho el cómo proyectamos. En la sala pequeña disponemos de un buen proyector, una pantalla profesional y un pequeño equipo de sonido. Y en la era grande hacemos un esfuerzo importante por homologar nuestra tecnología a la de una sala convencional. Una pantalla profesional de 300 x 440 cm. Un proyector digital de más de 7.000 lúmenes que nos permite proyectar desde atrás sin molestar al público y lectores blu-ray. Y un equipo de sonido envolvente que garantiza una audición perfecta. Desde 2014, el Ayuntamiento sube unos baños portátiles y sillas.

Queremos que la gente se sienta a gusto. Que pueda estar cómoda en la silla, tomando una copa de vino. Que suban antes al pueblo para conocerlo o para charlar con los actores y directores.

4º ¿Cómo se vive el festival?

Todo esto no se monta con un par de personas. Desde el primer año, muchos amigos y amigas decidieron ayudarnos y cada año aumenta el número de personas que quieren subir a aportar su trabajo voluntario. La casa rural esos días se cierra al público para alojar a las 25 personas que suben a Ascaso: a limpiar, a proyectar, a decorar el pueblo, a servir en el bar, a controlar los accesos, a montar conexiones eléctricas y proyectar, a cuidar del generador con el que se alimenta el festival… Y cada noche, después de los coloquios a guardar todo.

Pero es una fiesta. Y nos lo pasamos bien. Por el día haciendo alguna excursión por la zona, bañándonos en las pozas, comiendo juntos. Por la noche, disfrutando de las películas como unos espectadores más. Hay gente que ha venido por el festival y le ha parecido tan mágico que ha montado uno similar en su pueblo. Y nosotros, les apoyamos en lo que podemos para que esas ideas crezcan. Así ha surgido un germen de coordinadora de pequeños festivales independientes: la red de Cine Grande en pequeño.

Y la gente del pueblo -los pocos que viven aún- o los que se fueron y suben para el festival, están encantados de ver renacer algo que ellos tal vez no supieron defender. Con el festival, vamos consiguiendo cosas: han arreglado la pista de acceso, han arreglado el cementerio. El Ayuntamiento manda ahora de vez en cuando gente para limpiar y desbrozar nuestra calle única. Incluso dentro de poco tal vez podamos conseguir que llegue la luz eléctrica normalizada.

5º ¿Qué mensaje daríais a la gente con respecto al cine?

En nuestra opinión, la industria española del cine es un desastre. Siempre queriendo imitar modelos americanos, siempre primando el pelotazo por encima de la producción regular, siempre buscando el resultado económico inmediato por encima de la calidad a largo plazo. Algo tendrá que ver su mezcla de intereses con algo tan ajeno al cine como es el negocio de la construcción. Han dejado caer el modelo de salas de exhibición. En plena época de Internet, siguen entendiendo la red como su enemiga. De los más de cien largometrajes que se producen cada año en España, casi la mitad queda sin estrenar en función de los intereses de taquilla de las supuestas superproducciones.

Y ante esa realidad de una industria paquidérmica que siempre está lamiéndose las heridas, la gente que quiere ver cine diferente busca nuevas fórmulas para hacerlo. En la intimidad de las casas y en pequeño formato, mediante Internet, con plataformas legales o con descargas ilegales. Y cuando se quiere ver cine en formato grande y colectivamente, mediante festivales auto-organizados como el nuestro o con fórmulas como las asociaciones de espectadores que se alquilan o compran una sala y programan a su gusto. Seguramente, el futuro de las artes, no sólo del cine, tiene que pasar por una mayor implicación del espectador. Si el intermediario busca el valor añadido, el espectador busca el valor cultural. Entonces, esa cadena de productores-distribuidores-exhibidores o es capaz de conciliar el valor añadido con el aporte cultural o si siguen con cierta codicia, se encontrarán con nuevas formas de economía colaborativa que es lo que somos los pequeños festivales como Ascaso.

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Nos vemos, bajo las estrellas del Pirineo, en Ascaso, del 25 al 29 del próximo agosto

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