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YOGA Y MEDITACIÓN EN EL EMBARAZO

Desde el momento en el que una se sabe embarazada la percepción del propio cuerpo cambia, parece que una se escucha más, se mira más, se atiende más, como queriendo adivinar qué ocurre debajo de aquella piel, al otro lado, dentro del útero.

Y está ocurriendo el milagro de la vida. Y el olfato se acentúa, el oído, la sensibilidad de la piel, la creatividad, la intuición… Y parece que una habita más su cuerpo, pendiente de cada pequeño cambio. Y creo que es por esto que se dice que una mujer embarazada no necesita sentarse en posición fácil a meditar, pues si está conectada y fluye con el embarazo todo momento es meditativo Si antes ya existía una práctica regular de yoga esta continuará con mayor escucha del cuerpo. Si es la primera vez una descubre un medio extraordinariamente eficaz para afrontar el embarazo, el nacimiento y el postparto.

El primer trimestre de embarazo es preferible no comenzar una actividad física nueva. Si no se ha practicado yoga con anterioridad lo ideal es comenzar a partir del segundo trimestre, semana 12 de embarazo. Si por el contrario ya se practicaba, podremos continuar siempre escuchando al cuerpo y eligiendo asanas (posturas) suaves.

Mi recomendación es acudir a clase con un grupo específico de Yoga Prenatal, en el que toda la sesión estará adaptada a las necesidades actuales, y donde podremos compartir la vivencia de este momento con otras mujeres también embarazadas.

El Yoga proporciona a la mujer embarazada la capacidad de adaptarse a los cambios internos y externos con extraordinaria flexibilidad. Algunos de los beneficios que se experimentan con la práctica de Yoga durante esta etapa son:

 

  • Aumento de la conciencia corporal

 

  • Fortalecimiento del sistema nervioso

 

  • Alivio del dolor de espalda, calambres, insomnio, y diversos malestares comunes en esta etapa

  • Mejora la circulación y digestión

 

  • Aumento de la capacidad respiratoria

 

  • Ayuda a preparar el cuerpo y mente para el momento del nacimiento y la crianza.

El aumento en los niveles de algunas hormonas como los estrógenos, la progesterona, la prolactina, la relaxina y la oxitocina generan multitud de cambios. El yoga puede equilibrar estos cambios hormonales y facilita que el cuerpo se adapte más fácilmente a ellos. Conforme el cuerpo aumenta de volumen para que el bebé tenga espacio, las diversas posturas ayudan a estar más fuerte y menos pesada. La respiración profunda alivia la ansiedad, el estrés y la tensión, y es una estupenda preparación para el momento del parto.

Las clases de Yoga Prenatal suponen así un tiempo y un espacio donde la futura madre conecta con la sabiduría de su cuerpo y con su bebé, a la vez que comparte sentimientos e inquietudes con otras mujeres en esta etapa tan especial de su vida.

Video        de        Saludo      al       Sol       en        la        semana       38       de        embarazo:

Sandra Gutiérrez Sánchez – Yogasan & Moms

 

https://yogasan-moms.tumblr.com/

 

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