” Sin etiquetas, por favor ” Inma Borrego

Hace días y a colación de un artículo que leí de una mujer mediática, vi la necesidad imperiosa de que las mujeres dejemos de etiquetarrnos por sistema y juzgarnos por esas etiquetas que cada una elige.

En realidad es una necesidad del ser humano pero como ya sabéis, me especializo en mirar el lado que como fémina me toca.

Estas etiquetas no solo son a nivel físico, sino a nivel de ideologías.

Etiquetarnos no es malo, es una manera de definirnos y reconocernos nosotros mismos en la inmensidad de lo que somos, pero en muchas ocasiones esas etiquetas sin querer, nos perjudican más que beneficiarnos.

En este artículo que leí, la chica en cuestión se vio en la necesidad de justificar cómo ella se definía (etiquetaba) para que otras no se ofendieran o tal vez simplemente por calmar las aguas.

Tendríamos muchas líneas por delante para hablar de por qué creemos poder increpar e imponer nuestras ideas a los demás, y sobre todo por qué usamos la “seguridad” de las redes sociales para hacerlo.

¿No es tremendamente incoherente criticar las opiniones de los demás y luego ofendernos cuando nos hacen lo mismo? ¿Por qué nos molestan tanto las opiniones ajenas cuando son distintas de las nuestras?

Hay algo inequívoco dentro del crecimiento personal: si te remueve emocionalmente, te pertenece. Y ahí deberíamos poner el foco. Ver qué nos molesta tanto de esa opinión. Tal vez su capacidad de expresar, acallada en nosotros. O la incapacidad de observarnos. Tal vez esa persona representa todo lo que odiamos o lo que deseamos ser y nuestra (falsa) incapacidad de conseguirlo nos lleva inconscientemente a juzgarlo, en un grito callado de nuestra alma de: si yo no puedo tú tampoco.

Recordemos que nuestros mayores detractores muchas veces son nuestros mayores seguidores.

Nos aferramos a las etiquetas como si el simple hecho de definirnos así nos convirtiera a nosotras y a nuestra realidad en eso que la etiqueta es. Pero realmente hace mucho que comprendí que esa necesidad de etiqueta es algo que dista mucho del que dirán. Y más bien es del qué diremos nosotras, de nosotras mismas.  Somos quien más nos juzga sin duda, y en muchas ocasiones, duramente. En ocasiones nos ponemos esas etiquetas o nos dejamos etiquetar por la propia necesidad de sentirnos aceptadas.

Antes de nada, ¿sabemos quiénes somos, dónde estamos y lo que deseamos? Definamos eso primero, porque en muchos casos la realidad de lo que somos superará con creces la etiqueta y es nuestra falta de seguridad en nosotras mismas y nuestros dones lo que nos impulsara a colocárnosla.

Somos mujeres, diosas y poderosa, pero creemos que si no estamos cortadas por el patrón que la sociedad se ha inventado y que todos seguimos como corderos no seremos aceptadas. Y a nadie le gusta ir en contra corriente, ¿o sí?

Si hay una etiqueta que deseo colgarme es la de AUTENTICA, porque es como deseo sentirme cada instante. Y la buena noticia es que tan solo siendo tú misma, sin esfuerzo ninguno, eres maravillosamente autentica.

Yo no permito, pongo mis límites, no desde el miedo sino desde el amor a mí misma, que nadie me etiquete. Y si así lo hacen, son ellos los que tienen esa necesidad de ponérmela para “ordenarme en su realidad”.

Pero esa realidad no me pertenece, es del que me observa. Y contra realidades ajenas, yo no lucho.

Mucho se habla de feminismo en estos tiempos, y alzarse diciendo que lo eres parece ser un alma de doble filo. Porque el término, como muchos otros se ha visto distorsionado por quien lo ha alzado, correctamente o no.

Yo no voy a entrar a definir lo que es. Solo decir que cuando alguien me dice: “soy (tal cosa)”, mi siguiente pregunta es: “y qué es para ti ser (…)?”

Porque realmente ¿quién soy yo para encasillar  a nadie en una sola palabra, cuya interpretación puede ser herrada,  y mucho menos para atacarla obligándose a justificarse?

Yo me defino como una mujer que busca su propio potencial y ser la mejor versión de sí misma cada día. No me posiciono, no me etiqueto, (salvo como auténtica) porque hacerlo y gritarlo al mundo me haría tener que justificar cada cambio de etiqueta y pensamiento que tenga, y esto SOLO me importa a mí.

Debemos comenzar a dejar de justificarnos y demostrarle al mundo quienes somos o lo que somos. ¿Por qué no mejor mostrarnos (sin el “des”) tal cual somos? Con nuestras maravillosas ideas cambiantes, porque ellas crecen y se modifican como nosotras cada día si estamos en búsqueda de nuestra propia verdad.

Esa que es nuestra, solo nuestra, que a nadie más le pertenece. Que evoluciona con nosotras y vuelves a un punto anterior para hacernos reflexionar y crecer. Esa maravillosa gestación continua de nosotras mismas. Esa que a nadie más que a mi le hace falta entender, o tan solo sentir.

Es nuestra falta de aceptación y de sentirnos perdidos en el mundo, lo que en muchas ocasiones nos impulsa a etiquetarnos aferrándonos a esas etiquetas como balsas de salvación.  Como si una palabra nos convirtiera es esa mujer maravillosa que todas somos, y que aún muchas no saben, sin mover un solo dedo…

Toda mujer debe entender que por mucho que otras salgan a  la calle a luchar por los derechos de todas, si tú no haces tu trabajo personal tu realidad será siempre la misma.

Porque lo que la vida nos pide en esto momentos es que rescatemos nuestro propio potencial.

¿Imagináis un mundo donde todas las mujeres rescataran su faceta más auténtica, desde el trabajo interno, sanaran sus heridas y acompañaran al resto de mujeres desde el amor y aceptación y no desde la competitividad?

¿Imagináis un mundo donde cada vez que alguien quisiera sobrepasar un límite nosotras dijéramos: “no” y todas nos apoyáramos?

Porque la sociedad la formamos todos y si nuestros derechos se ven infringidos es porque nosotras lo hemos permitido en algún momento. Esto no se llama culpa, sino responsabilidad.

Es  tiempo ahora de que, nos haya tocado o no, aportemos nuestro granito de arena, y entre todas creemos, re-educándonos a nosotras mismas, nuestras parejas (víctimas en muchos casos de mujeres heridas) e hijos, personas con ideas distintas. Y aprendamos a poner límites saludables.

¿Imagináis un mundo donde supiéramos que toda mujer dijera que no a la vulneración de sus derechos y todas las demás nos apoyáramos? Seriamos indestructibles!!!

Mi aportación al mundo es acompañar a esas mujeres a entender que cada una tenemos un pedacito de ese trabajo en nosotras, y que solo haciendo cada una nuestra parte, saldremos victoriosas.

Hay infinidad de mujeres, lo veo cada día, que sienten que su única arma para luchar contra un mundo que no la respeta es la abnegación. Y colocándose una etiqueta a modo de escudo protector, emprende su batalla sin armas más que el desconocimiento y el miedo. Y como la oscuridad siempre se defiende si no estamos fuertes ese escudo no durará ni un solo asalto.

¿Deseas ser poderosa, indestructible? Conecta con tu sabiduría y potencial, pero sobre todo deja de definirte tú y no permitas que otros lo hagan. Porque lo que debemos entregar al mundo es nuestra esencia, y esa no cabe en ningún #hashtag.

Con infinito amor, Inma.

Inma Borrego, fundadora de Origen-Alquimia Femenina y El Consejo de las 13 Lunas. Mujer medicina y escritora.

origen-alquimiafemenina.jimdo.com

elconsejodelas13lunas.jimdo.com

Foto: LMV Photography

 

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