” Faluka “

Faluka CUARTETO (1,4MB)

*¿Cómo y cuándo se forma Faluka?

Hay varios antecedentes que de alguna manera marcan la dirección de Faluka. Pero Faluka como tal, surge como dúo en 2014. Después de varios meses de trabajo se presenta en Córdoba en abril de 2014 y ahí comienza el viaje. Sólo unos 8 meses más tarde estamos trabajando ya también en la formación de cuarteto.

*¿Por qué  la música tradicional del mediterráneo?

¿Y por qué no? Es complicado de entender cuando en la radio sólo se nos ofrece una variedad de música concreta que excluye a tantas  otras, y entre ellas a muchas que nos son tanto más propias como mediterráneos que somos. Cada integrante del grupo ha desarrollado  por su cuenta un interés personal en la exploración de las músicas tradicionales de diversas culturas, más o menos propias o ajenas; cada uno trae sus propias razones para ello en su mochila y en este campo nos encontramos. Compartimos, en todo caso, la impresión de hallarnos ante un terreno musical muy vasto y que ofrece muchas oportunidades para explorar y aprender: rítmicas, melódicas, tímbricas… y que nos reúne con la esencia de nuestras propias tradiciones musicales y nos ayuda a recuperar un bagaje que venimos perdiendo desde la expulsión de los musulmanes y judíos en la edad media. Desde aquí y ahora resulta un campo inagotable y por lo tanto musicalmente muy estimulante. Por supuesto el límite no es más que parte del proyecto Faluka y de hecho cada cual cultiva y disfruta luego, fuera de Faluka, otros estilos.

*Cuando estáis encima de un escenario ¿Qué sentís?

Hay muchos escenarios. Recordamos como escenario de uno de nuestros mejores conciertos una habitación pequeñica de un bar de Lavapiés. Apenas cabía un alfiler: la gente estaba sentada por el suelo y algunos escuchaban desde las escaleras de entrada a la habitación; nosotros estábamos en una esquina casi sin poder movernos y la intensidad de la escucha era tal, que nos hacía llegar muy lejos, más allá de lo que estamos acostumbrados. Esto también lo hemos vivido en muchos otros conciertos, y no sólo en escenarios más al uso, como salas o festivales donde la gente espera este tipo de música y la acoge a priori con los brazos abiertos, sino sorprendentemente en bares o locales pequeños donde el público tiene fama de bullanguero y poco respetuoso: esa escucha tan atenta que se genera un silencio respetuosísimo en todo el local y uno, desde su posición en el escenario, siente de repente a todos los que escuchan formando parte de esa música que está sonando porque se está haciendo entre todos los que estamos ahí. Es una sensación que va más allá de que la interpretación sea correcta o incorrecta: tiene más que ver con la sensación de transmitir. Otras veces, por razones distintas en cada caso, uno se siente lejos, desconectado del público y eso establece un frío en el que es difícil desplegarse y en el que parece que la música se queda sin brillo, que la comunicación entre nosotras no funciona y que la improvisación, tan presente en la música que hacemos, pierde su sentido. Puede depender de la sonorización, la configuración de la sala, de la iluminación, la actitud del público, de cómo estemos internamente como grupo. Pero aún en los peores momentos el escenario es siempre el lugar que nos reúne como grupo, que le da sentido a lo que hacemos y que hace que el resto de dificultades se maticen y, a menudo, queden en un segundo plano.

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*¿Qué pretendéis transmitir a vuestro público?

Ante todo despertar la curiosidad y jugar con la extrañeza, haciendo cercanas músicas lejanas y sorprendiendo también con músicas de nuestra propia tradición como en un juego de espejos. Nos apetece también romper con la tendencia a abordar estas músicas desde un ámbito excesivamente culturizado, serio y a veces incluso aburrido. Algunas letras son seleccionadas especialmente con ese objetivo de rescatar el lado más guasón de esa tradición o también su parte más esperpéntica. Y por la misma razón insistimos también con las danzas, que son parte fundamental de nuestro repertorio, y que nos permiten romper el marco de la seriedad de la “agenda cultural” para, a través de nuestros cuerpos, empaparnos de ese lenguaje musical de una manera más directa. Algunos de nuestros últimos conciertos se han convertido en improvisados talleres de danza a petición del público, lo que nos hace pensar que esta necesidad interior no la sentimos sólo nosotros.

*¿Nos podéis hablar de los instrumentos que utilizais?

La voz es ciertamente un instrumento clave. En parte por los arreglos que hacemos, a 2, 3 y cuatro voces y también por la cantidad de temas de nuestro repertorio que interpretamos directamente a capella, pero también porque es el instrumento con el que mostramos la diversidad de lenguas y acentos, cada uno con timbres y sonoridades bien diferentes, que insistimos en rescatar. Aparte de la voz contamos con el violín, que es un viejo conocido al que le buscamos sonoridades nuevas (o más bien muy viejas!), el saz o bağlama, que es un instrumento de cuerda semejante a un laúd pero de menor tamaño, con un mástil más largo y con trastes móviles, fundamentalmente empleado en Turquía y Grecia, y con el laud árabe o oud. En los vientos, el clarinete constituye un rasgo identitario del grupo muy marcado y, como el violín, ofrece muchas sonoridades muy diferentes según la manera característica de tocarlo en cada lugar; también al ney queremos, poco a poco, irle dando mayor presencia. Entre las percusiones contamos con el bendir, un pandero grande de graves bien resonantes y el riq que, de origen árabe, es algo parecido a una pandereta, pero que termina por ser casi una batería concentrada en sus escasos 24cm de diámetro.

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*¿Cómo veis el panorama musical?

Según cómo lo miremos, puede ser amplio e incitante o no tanto. En lo que hacemos nosotras es un hervidero con muchas iniciativas activas y una cantidad importante de excelentes músicos cada vez con más conocimiento, no sólo de lo que tocan, sino también del entorno del que esta música surge y que es el que hasta aquí le ha dado su sentido, pero que es también un contexto mutante y que adquiere, en esa nueva reapropiación musical, un significado nuevo. No obstante, con una mirada más comparativa con respecto a la oferta musical que se hace desde las instituciones al público, y basándonos en la experiencia que vamos acumulando, creemos que la gente demanda mucha más música de la que puede encontrar en la oferta cultural de estos estilos y que haría falta un esfuerzo institucional mayor para salvar ese desfase.

Proyectos…

Además de lo estrictamente musical llevamos a cabo una labor de investigación, aprendizaje y difusión, que se manifiesta en diversos proyectos: por un lado nuestros conciertos didácticos, en los que nos centramos en aspectos específicos de estas músicas, como pueden ser los ritmos, rasgos culturales o danzas, y que nos permiten contextualizar lo que hacemos, darle un marco a esta música para que llegue mejor al público. Por otro lado ofrecemos talleres de danzas para aprender a bailar paso por paso o de introducción a estas músicas donde aprendemos los ritmos, los modos, etc. Y, más allá de Faluka, junto con otros músicos de la zona hemos organizado recientemente el Grupo de Música Modal de Granada, que es la primera iniciativa de este tipo que hay en Andalucía y que funciona de manera semejante a las otras que ya existen en otras partes de la península, como espacio de estudio y aprendizaje conjunto en el que cada cual hace su aportación y se enriquece de lo que aportan los demás. En un mundo tan mercantilizado como es éste en que vivimos es una alegría que los encuentros de música modal, que hacemos cada dos semanas aproximadamente, estén funcionando tan bien.

 

 

Os deseamos mucha suerte, un  abrazo.

Un abrazo para vosotros también y muchísimas gracias

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