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Una Vida Saludable, Una Vida Sin Plástico

El plástico es un material fantástico. Es ligero, es barato, es casi irrompible, y sirve para casi todo. Nos aísla del frío y de la lluvia, nos lleva de un lugar a otro en vehículos ligeros, nos permite ir a la compra con las manos en los bolsillos e incluso pagar sin dinero. Nos trae la comida del restaurante de la esquina cuando no queremos cocinar y nos sirve nuestra bebida preferida en cualquier lugar y a cualquier hora. Todo son ventajas.

Y sin embargo, nosotras queremos hablaros de una vida Sin Plástico.

Por qué decir NO al uso indiscriminado del plástico

¿Tiene sentido usar un material “eterno” para objetos de “usar y tirar”?.

El plástico no es biodegradable. Ni la naturaleza ni el cuerpo humano pueden asimilarlo ni integrarlo en su sistema.

La materia prima base de los plásticos es el petróleo, una de las principales causas del efecto invernadero. Los mal llamados “bio-plásticos”, en cambio, contienen como materia prima alimentos tales como el maíz o la patata. Esto puede parecer una solución viable e incluso sostenible pero, al crear campos de monocultivo en grandes latifundios, acabamos con la biodiversidad. Además, al utilizar un alimento como recurso de usar y tirar favorecemos que los alimentos básicos se encarezcan, y así, aumente la pobreza y el hambre.

La otra mitad de la composición de los plásticos son aditivos tan peligrosos para la salud como los ftalatos, los bisfenoles -entre los que destacan el bifenol A-, el cloruro de vinilo, el estireno, los retardantes de llama o los metales pesados.

Así mismo, cada tipo de plástico tiene una formulación secreta que oculta los peligros y la toxicidad que su uso conlleva, y favorece la opacidad de las empresas. Hoy día, que tenemos una mayor sensibilidad medio ambiental, nos venden la idea de que los nuevos plásticos son biodegradables e incluso que sirven de abono. Y lo único que hacemos al tirar sin control estos bio-plásticos es depositar estos aditivos directamente en la tierra o el agua.

En cuanto al reciclaje, tenemos que tomar en consideración que hay más de 80.000 tipos de plástico clasificados solamente en 7 subgrupos. Esto hace inviable su posible reciclaje y favorece que no sepamos qué hacer con tal cantidad y variedad de residuos y que acaben, a menudo, en vertederos, incineradoras o directamente en los océanos.

Como consecuencia de esto, miles de animales mueren cada día por la ingesta de plástico. Además, en alguna zonas del océano ya hay más restos de plástico flotando que plancton y existen playas que tienen más trocitos de plástico que arena.

Y por muy grave y peligroso que eso pueda parecernos, no debemos olvidar que el plástico, aunque impermeable, es un material poroso que absorbe, como si fuera una esponja, las toxinas y metales pesados que tiramos al mar. Y esto agrava el problema porque los animales marinos, al ingerir plástico, también ingieren estos tóxicos, pasando así a la cadena alimentaria y a nuestros platos.

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Pero, frente a esto ¿hay alternativas?

Desde Sinplástico http://http://bit.ly/1TRJcrb creemos que sí y para ello trabajamos diariamente ofreciendo consejos y alternativas asequibles y viables.

Para conseguir una vida con menos plásticos os proponemos estas sencillas y prácticas pautas:

Paso 1: Identificar nuestro consumo de plástico

El primer paso debe ser el de la evaluación. La idea es identificar cuánto y qué tipo de plástico consumimos. Esta etapa puede durar varios días, incluso varias semanas. Desgraciadamente, hay más plástico del que imaginamos en nuestras vidas. Nosotras valoramos no sólo la cantidad de plástico que usábamos y tirábamos dentro de casa, sino también la que generabamos fuera. Suele ser ahí dónde consumimos y desechamos la mayoría del plástico que utilizamos.

¿Qué tipo de plástico utilizábamos? Y sobretodo, ¿para qué lo utilizábamos? Sólo desde este análisis sincero podremos buscar y encontrar alternativas.

Paso 2: Mantener la calma y elaborar un plan

Una vez identificado el consumo que haces del plástico, tanto en cantidad como en tipo de residuos y objetos, no debe invadirte la sensación de culpabilidad, ni el ataque de pánico que está a punto de llegar. Nosotras tuvimos, durante un instante, la sensación de estar frente a un reto, frente a una montaña (de plástico) demasiado alta como para poder superarla.

Toma este reto paso a paso. A partir de la evaluación anterior construye un plan que te ayudará a decir adiós a una gran parte del plástico que consumes. En nuestro caso, empezamos el proceso reduciendo los residuos por etapas: primero las bolsas de la compra, seguimos con la botellas, luego los envases para conservar alimentos, a continuación las bolsas para pesar la fruta y verdura, etc.

 Paso 3: Ir sustituyendo los objetos de plástico poco a poco

Evita tirar todos los objetos de plástico que tienes en casa de golpe. No es cuestión de generar más residuos. La prioridad debe ser identificar cuáles son los objetos que debes sustituir por temas de salud, como por ejemplo los tupers, los biberones o los objetos con los que cocinas. Más tarde, puedes ir sustituyendo el resto de objetos de plástico que tienes en casa a medida que se vayan rompiendo o estropeando, como por ejemplo los cepillos de dientes o de pelo.

Y por último, si realmente crees en lo que haces, no te costará nada comentarlo entre tu gente. Hazles partícipes de tus avances, de tu cambio de vida y de hábitos. Anímales a que ellas también se sumen para mejorar su calidad de vida.

Encuentra todos nuestros consejos y alternativas para vivir sin plástico en nuestra web. http://bit.ly/1TRJcrb

Articulo redactado por equipo Sinplástico.

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