” Escuela de Vida ” La Macrobiótica es para todos.

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LA MACROBIÓTICA ES PARA TODOS

 En tiempos modernos, a la Macrobiótica se la ha limitado únicamente a ayudar, cuando aparece, en un proceso de enfermedad. Como si, en el mejor de los casos, se tratara de una dieta saludable, pero esto no corresponde a la verdad.

La MACRO-BIÓTICA, apunta a la Gran Vida. Y nos invita a comprender las leyes del universo, vivir en armonía con ellas y ser capaces de contribuir a fabricar un “mundo mejor” dentro y fuera de nosotros. Teniendo presente que, en la medida que nos sanamos a nosotros, estamos ayudando a sanar a nuestro Planeta Tierra.

La Macrobiótica nace en tiempos antiguos y nos ofrece unos conocimientos que ahora, desde un punto de vista científico, se están comprobando como ciertos.Por supuesto que no es solo una dieta, ni una forma de comer, sino que abarca una gran Filosofía de Vida.  Es un enfoque antiguo rescatado y confirmado por los últimos descubrimientos científicos.

 Trata de darnos suficiente conocimiento para ser cada vez más persona. Esta palabra es portadora de un sentido muy profundo, significa “per-sonar”, es decir, que por nuestra naturaleza, estamos llamados a “resonar” con el resto de la Creación. Sólo entonces, esa “semilla” que llevamos dentro despierta y nos muestra nuestra verdadera identidad, que es una con todo lo que existe. Desde esta Unidad Original brota el propósito de la Vida y descubrimos una dimensión de Paz y Felicidad. A esto invita la Macrobiótica, a vivir la Gran Vida que somos y a no conformarnos con menos.Conocer las leyes que llevan a delante el propósito de la Vida en este Universo, es fundamental para llegar a conseguirlo. Es como ir en una barca que lleva la misma dirección que la corriente. Ir en contra no nos llevaría a ninguna parte y el desgaste sería enorme.

 Podemos pensar que todo esto está muy bien, pero… ¿Qué tiene que ver con la forma de alimentarse? Algo a lo que le damos tanta importancia desde nuestro enfoque. Pues bien, tiene mucho que ver y es fácil comprenderlo.

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 Nuestro cuerpo físico es el soporte de nuestra conciencia, y desde él se desarrollan en nosotros otras dimensiones más sutiles, como: los sentidos, las emociones, el psiquismo y todo lo que nos hace diferentes y nos sitúa, supuestamente, por encima de otras formas de vida. Este cuerpo que somos, está formado por órganos, que a su vez, están constituidos por células que, nutridas a través de la sangre, realizan multitud de funciones para hacer posible nuestra existencia, participando sin duda alguna, en este programa diseñado para el ser humano. No somos una colección de partes, sino un TODO, cuerpo, mente y espíritu. Lo transitorio como las emociones y los pensamientos, moran en la misma “casa” que lo inmanente como el espíritu y la luz que da claridad a nuestra conciencia. Y todo esto depende en gran medida de la sangre y los demás fluidos (más de un 75%) que alimentan al cuerpo en todas sus necesidades.

 Y ahora surge la pregunta clave ¿De dónde obtenemos la sangre que, en forma de plasma, también se convierte en los demás fluidos del cuerpo? La obtenemos a través de la alimentación.

De la comida, la bebida y el oxígeno que respiramos.

El oxígeno, lo necesitamos para regenerar las células, para poder pensar, para existir en definitiva. Pero también para digerir lo que comemos. Dependiendo del alimento que ingerimos, tenemos que invertir más o menos oxígeno para su digestión, y sin duda, hay comida que “nos quita” más de lo que “nos da”. La comida basura, sin duda, nos resulta muy cara para lo poco que nos aporta y gasta enormes cantidades de oxígeno y fuego metabólico para ser digerida.

 Incluso otros alimentos que no son considerados “basura” también lo hacen.

Como por ejemplo, la proteína animal, embutidos, carnes, quesos, huevos, lácteos, azúcares, estimulantes, y un largo etc….

Desde nuestro punto de vista, llevamos años alertando de sus riesgos para la salud, y sólo para los que han comprendido porque, estas recomendaciones no han sido “voces en el desierto”.

Sólo después de muchos años, se investiga esto a fondo y se comprueba que es cierto. Para la Macrobiótica, el consumo habitual de estos productos supone un gran riesgo para la salud de nuestras células.

Con sólo conocer nuestro cuerpo y el aparato digestivo, esto ya es más que evidente. El tubo digestivo, en el ser humano, es bastante largo (aprox 10 metros) en comparación con un animal carnívoro. Y éste es el mensaje más claro que la naturaleza puede comunicarnos. El producto animal se pudre durante el proceso digestivo, a diferencia del producto vegetal, que generalmente fermenta. Esta putrefacción, en un tubo digestivo tan largo, tiene demasiado trayecto y tiempo para pasar a sangre en forma de toxinas (purinas, cadaverinas…) alternado por completo el ph de los intestinos, que en nosotros debe ser neutro, y no ácido como en los carnívoros.

Los intestinos, son nuestro laboratorio, en ellos, no sólo digerimos la comida, digerimos la VIDA. Sólo estudiando los intestinos, descubrimos en ellos cómo el mundo vegetal y el mundo animal (bacterias) interactúan para realizar la mejor alquimia que hayamos podido imaginar.

 Los intestinos son nuestro segundo cerebro, son las raíces que nutren al primero, que consideramos el único.

Hasta la forma de pensar y de percibir depende de “nuestras tripas”. Hay comida que ayuda a tener una mente clara, y comida que nos “emborracha” y nos nubla el razonamiento.

Los intestinos, no sólo digieren, seleccionan, absorben y depuran, trabajando con los nutrientes de forma saludable cuando su flora está sana y limpia. También evitan que las bacterias y microorganismos “malos” proliferen, fortaleciendo ese sistema de adaptación que llamamos Sistema Inmune.

En ellos, obtenemos los precursores de los 30 neurotransmisores más importantes para el sistema nervioso, 95% de Serotonina, 50% Dopamina, etc…

Hasta este punto, nuestro cerebro y su funcionamiento, dependen de los intestinos, y llegar a esta conclusión, nos invita a darle toda la importancia que merece, a los alimentos que ingerimos.

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 Desde la Macrobiótica, cocinar es un Arte y una Alquimia. Transformamos las sustancias que la Madre Naturaleza nos ofrece, en parte de nuestra sangre y de nuestros huesos. Podemos realizar el proceso en bien de nuestra salud física, psíquica y emocional. O realizarlo tan mal, que pueda producir una cierta degeneración, no sólo a nivel individual, sino también de la raza humana. Sabemos que la forma de comer, la calidad y la cantidad, afecta a todas las etapas del desarrollo del ser humano, desde la vida embrionaria, pasando por la infancia, la madurez y la ancianidad.

La Cocina es el “Arte” que puede ayudarnos a producir salud, paz y felicidad, o por el contrario, enfermedad, sufrimiento y destrucción. Aunque puede sonar a exageración, lo que comemos tiene una gran influencia sobre el destino humano, igual que lo tuvo, a lo largo de la historia, sobre el destino de pueblos y civilizaciones. La Salud y la enfermedad, no son estados, son procesos. Hablamos demasiado sobre la enfermedad y muy poco acerca de la Salud. Para intentar definirla, podemos decir que la Salud es el resultado de nuestra capacidad de adaptación a lo que nos rodea. Estamos sanos en la misma medida en que nos adaptamos al mundo y fluimos en lo que nos toca vivir con el mínimo esfuerzo. Cuando perdemos esta facilidad, de alguna manera, comenzamos a “estar enfermos” aunque de momento todavía no haya síntoma alguno.

 El proceso de la Salud incluye 7 puntos importante a tener en cuenta:

 *Vitalidad: Significa tener suficiente energía para hacer lo que hay que hacer. Nos podemos cansar, pero recuperamos rápidamente con el descanso. Una persona cansada, es una persona enferma.

 *Buen Apetito: Significa la capacidad de comer una comida simple o una comida muy rica y decir siempre ¡Qué buena!

También abarca el apetito por la vida en general, y por todo lo que nos ofrece: conocimiento, diversión, crecimiento interior, relaciones, trabajo y descanso, ¡Todo!

 *Sueño Profundo: Significa que cuando nos vamos a dormir, entramos rápidamente en un sueño profundo y reparador, que nos nutre y nos prepara para una día nuevo y distinto, llenos de experiencias dónde ensayar nuestra capacidad de adaptación

 *Buen Humor: Significa apreciar la paradoja de la vida, de otro modo nos volvemos grises y serios, y al final enfermos. La mejor terapia es la risa, incluso de nosotros mismos

 *Memoria: Significa tener una buena memoria para no repetir nuestros errores e incluye una memoria espiritual, ¿qué hacemos aquí? ¿cuál es el propósito de la vida? Esto nos mantiene despiertos e interesados por la vida

 *Alegría: Significa ser conscientes del privilegio de estar vivos y disfrutarlo en cada instante de la vida, agradeciendo todo, incluso la dificultad que nos invita a la autosuperación.

 *Honestidad: Significa un grado de madurez que conduce a una desarrollo espiritual como destino final en el ser humano.

 Nuestra vida discurre y fluye atravesando todas las diferencias, si lo conseguimos sin perder la unidad original con el mundo que nos rodea, estaremos sanos.

 La Tierra nos da el alimento que luego se transformará en sangre, en células y en huesos.

El Cielo nos nutre con vibraciones en forma de ideas, sueños, deseos, amor.

Pero también hay una parte importantísima que depende de nosotros:

  • Por un lado, la alimentación. La calidad, cantidad y forma de comer.
  • Por otro, nuestro estilo de vida. Tipo de trabajo, actividad.

 En cuanto a la alimentación, la Macrobiótica nos ofrece una comprensión profunda de lo que necesitamos comer si estamos deprimidos o estresados, si preparamos exámenes o necesitamos relajarnos, cómo evitar la osteoporosis o la hiperactividad.

 Veamos sólo unas cuantas sugerencias muy simples para recuperar el bienestar físico y emocional:

  • Reflexionar sobre mi vida y en la dirección que nos hemos alineado
  • Comer alimentos naturales y “vivos”
  • Consumir alimentos del lugar y la estación en que vivimos
  • Masticar bien
  • Comer sólo cuando haya apetito
  • Comer en un clima de serenidad, agradeciendo los alimentos
  • Comer poco y de buena calidad
  • Hacer ejercicio cada día y conectar con la Naturaleza

No es demasiado difícil, verdad?

 Sabemos muy bien que tanto el proceso de Salud como en de Enfermedad, son mucho más complejos cómo para reducirlos a “la comida”. La actitud ante la vida, el sistema de creencias, la autoestima, los sentimientos, las emociones, incluso los sentidos y su manera de ver el mundo, todo esto se va enhebrando en un hilo conductor invisible y a veces inconsciente, que si nuestro sistema energético no está bien conectado en ese TODO que somos, puede somatizarse en el cuerpo, en forma de cualquier tipo de síntoma o alteración.

Por esa razón, es tan importante el equilibrio para nutrir bien la base, que es el cuerpo físico, sobre el que desarrollamos los demás cuerpos sutiles. Y desde dónde obtenemos una mente clara y capaz de ayudarnos a ser autoconscientes de nosotros mismos. Que en definitiva, son los deberes más importantes que hemos venido a hacer.

Rosa Casal

 Mª Rosa Casal

Directora de Escuela de Vidawww.escueladevida.es

Naturópata y Consultora Macrobiótica

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